Información de salud


Laparoscopia pélvica

La laparoscopia es un tipo de cirugía que se realiza con incisiones muy pequeñas. Este tipo de cirugía es posible gracias al laparoscopio, un tubo largo y delgado con una cámara y una luz. Este permite que el cirujano pueda ver dentro del estómago. Para realizar la cirugía, el cirujano coloca instrumentos especiales en el estómago a través de pequeñas incisiones. La laparoscopia pélvica se usa con frecuencia para el diagnóstico y tratamiento de las causas de problemas pélvicos, como dolor e infertilidad. Con frecuencia, la laparoscopia implica lo siguiente:

  • Una internación breve (lo más probable es que regrese a su casa ese mismo día)

  • Una recuperación rápida

  • Anestesia mínima

  • Cicatrices externas pequeñas

  • Dolor postquirúrgico de leve a moderado

Corte transversal de pelvis de mujer vista de lado donde puede verse una laparoscopia.

Preparativos

Para prepararse para la cirugía:

  • Informe a su cirujano de todos los medicamentos que usa. Incluya las hierbas medicinales, los suplementos vitamínicos y otros medicamentos de venta libre. Es posible que tenga que dejar de usar ciertos medicamentos, como aspirina, entre 7 y 10 días antes de la cirugía.

  • Siga las instrucciones que le hayan dado con respecto a no comer ni beber antes de la cirugía.

  • Coordine con alguna persona para que la lleve a su casa después de la cirugía.

Antes del procedimiento

Lo más probable es que le administren anestesia general para que duerma durante la operación. Pueden colocarle un catéter para que la orina salga de la vejiga. 

Cómo se realiza la laparoscopia pélvica

El cirujano hace una o más incisiones pequeñas (de entre un cuarto y media pulgada) cerca del ombligo o de la línea del vello púbico, o en alguno de los costados de la parte inferior del abdomen. El laparoscopio se inserta a través de una de las incisiones. Este instrumento envía imágenes a una pantalla de video, lo que le brinda al cirujano primeros planos de los órganos. Se emplea gas para inflar el abdomen, lo que le abre espacio al cirujano para ver y trabajar. Según lo que encuentre, es posible que se realice una cirugía para tratar el problema en ese mismo momento.

Después del procedimiento

  • La llevarán a un área postquirúrgica hasta que se despierte y se recupere de la anestesia.

  • Es posible que sienta dolor en los hombros. Esto se debe a la irritación causada por el gas que se utiliza para inflar el abdomen.

  • Es posible que tenga algo de flujo vaginal. Si es así, pídale una toalla sanitaria a la enfermera.

  • Le pedirán que haga pequeñas caminatas para mejorar la respiración y la circulación de la sangre.

  • Si le colocaron una sonda, lo más probable es que se la quiten antes de irse para su casa.

  • Usted podrá regresar a su hogar apenas se recupere de la anestesia y se encuentre estable.

Su recuperación

El tiempo de recuperación dependerá de qué procedimiento se realizó por medio del laparoscopio. El tiempo de recuperación de una laparoscopia pélvica puede ser de hasta seis semanas. Si se realizó un procedimiento simple, como ligadura de trompas, entonces dos semanas es un tiempo razonable. En el caso de una histerectomía laparoscópica, la recuperación puede llevar hasta seis semanas. Mientras se recupera, asegúrese de seguir las instrucciones de su proveedor de atención médica. Durante ese tiempo:

  • Tome los analgésicos (calmantes del dolor) según le hayan indicado.

  • Comience a comer alimentos sólidos cuando se sienta bien para hacerlo. Para prevenir el estreñimiento, coma frutas, verduras y granos integrales. Beba mucho líquido.

  • No levante ningún objeto pesado hasta que su proveedor de atención médica le diga que es seguro.

  • Tómese las cosas con calma por unos días. Pregúntele a su proveedor de atención médica cuándo puede volver a trabajar, hacer ejercicio y tener relaciones sexuales.

  • Programe una visita de control con su proveedor de atención médica para hablar sobre el resultado del procedimiento.

Cuándo debe llamar a su proveedor de atención médica

Llame a su proveedor de atención médica de inmediato si tiene alguno de los siguientes síntomas:

  • Fiebre de 100.4 °F (38 °C) o superior, o según lo que le haya indicado su proveedor de atención médica

  • Escalofríos

  • Incisión enrojecida, hinchada o con supuración

  • Sangrado vaginal abundante con sangre muy roja o flujo maloliente

  • Dificultad para orinar

  • Dolor abdominal muy intenso o mucha hinchazón

  • Piernas doloridas, rojas o hinchadas

  • Náuseas o vómito persistentes

  • Falta de mejoría día a día

  • Desmayo

  • Dificultad para respirar

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